30/11/11

La simbiosis necesaria entre el Kirchnerísmo y la UCR

Hace unos días, en esta nota, Hernan Brienza se preguntaba y se lamentaba de ver la UCR actual: "Daba pena ver al partido –que realizó las revoluciones democratizadoras de 1890-93 y 1905, que inició la cuestión nacional en el siglo XX, que fundó YPF, que con sus contradicciones y con sus aciertos, formaba parte, en algunos aspectos progresistas en otros muy retardatarios del movimiento nacional y popular, que intentó la socialdemocracia luego de la dictadura– atado a los grupos económicos concentrados, a los monopolios mediáticos, a la Sociedad Rural desvirtuando su historia." y se preguntaba con sinceridad "¿Podrá el radicalismo recuperar sus viejas banderas o ya, por una cuestión sociológica e ideológica se ha acabado su misión histórica?"

Creo que es muy simple la respuesta. Aunque me separan kilómetros de distancia ideológica, es absolutamente posible la reconstrucción en la UCR. Al menos esa UCR que supo tironear hasta donde pudo por defender sus ideales (imposible no entregar nada), de la mano del último cuadro del, medianamente perteneciente a lo que podríamos llamar, "pensamiento nacional": Alfonsín. Y ojo!!! No El hijo del Alfonsín. Hablo de Raúl. Si el Peronismo totalmente hegemónico del Menemato pudo dejar una grieta para que se colaran cuadros como Néstor y Cristina, ¿por qué no podría haber algún sobreviviente debajo de los escombros del derrumbe tremendo que acaba de sufrir el partido de Irigoyen? Detrás de esa carcaza vacía que dejan los Moreau, los Morales, los Aguad, los Posse y tanto caradura más que fue modelando el partido a su necesidad puede surgir un "indignado" de boina blanca que quiera refundar esta especie de osamenta que hoy sobrevive como en sombras, y las cosas cambién. 

Claro, que mientras tanto, el Kirchnerísmo construye y prepara más cuadros. Ahora (digo para el 2015) entra en acción la generación del 80, a priori menos politizada, y en eso andan preocupados aquellos que quieren que el proyecto político se consolide más allá de Cristina.

Pero aunque parezca mentira, lo peor que puede suceder en el Kirchnerísmo es, que la UCR no se reconstruya. Aún con la debilidad propia de tener nada menos que al Peronismo en el poder, la UCR reconstruida y recuperando las verdaderas banderas históricas (esas de las que escribe Brienza), fortalecería al Kirchnerísmo, que nació y creció cuando se sintió amenazado por quienes pusieran en peligro el proyecto político que algunos pocos sobrevivientes mantuvieron a salvo cuando Menem y Corach arrasaban con todo.

Si para el 2013, no hay una oposición que plantee un debate con seriedad, el Kirchnerísmo puede caer solo cual sibarita descerebrado. ¿Que mejor apuesta podrían hacer las grandes corporaciones? Que se termine de desintegrar la UCR y mientras tanto que se debilite el Kirchnerísmo. Podrán así apalancar con mayor facilidad proyectos afines como el de Macri. Así que creo en esta especie de simbiosis que debe darse entre ideologías distintas dentro de un pensamiento nacional.

Por su estructura (ya vimos que pasa con las payasadas de Sabatella o Carrió), la UCR puede ser la oposición que mantenga viva la necesidad de seguir creciendo y profundizando un proyecto político, al que le falta mucho todavía, y que será necesario militarlo más que nunca.

2 comentarios:

Ester Lina dijo...

Los más indignados de los radicales son los jóvenes, quienes ni bien se conoció la noticia sobre el acuerdo entre Gerardo Morales y Ernesto Sanz para que sus candidatos se alternen en la presidencia del bloque radical en la cámara alta, comenzaron a insultarlos por TW.Expresaron opimiones como: “morales fue el arquitecto de la alianza vergonzosa con de narváez”, Sanz empleado de clarín” o “Sanz le quiere alquilar el partido Macri”.
No creo que este nivel de confrontación sirva para construir una alternativa opositora de calidad. Es cierto lo que decís: el Gobierno necesita una oposición seria, responsable, que ponga al País como la prioridad, y no el partido... y menos algunos dirigente... Alfonsín padre, decía que había que ir tras los ideales, y no detrás de las personas.
Tal vez podamos unirnos, en nuestro interés de mejorar nuestro País, con radicales y socialistas. Seríamos el 80% de nac y Pop... los demás creo que son descartables...

Ricardo dijo...

Coincido ciento por ciento. Vengo escribiendo acerca del radicalismo hace rato, pensando en la necesidad de que exista algo real enfrente del kirchnerismo y no sólo ficciones mediáticas.

El problema es que el radicalismo, o iba para el lado de la Concertación que armó a las apuradas Kirchner o giraba a la derecha como finalmente hizo.

Saludos!