28/3/11

¿Como, cuando y por donde profundizar el modelo?

De regreso del 5to Congreso del Pensamiento Nacional en Tandil, se me ha dado por seguir pensando otro poco más. A las buenas intervenciones de Carlos Marín, Juan Rapacioli, Rosana Tortosa, Luis Ilarregui, José Rubén Sentis, Néstor Sbariggi, Gabriel Mariotto, Mario Oporto, el equipo de Telam, Eduardo Thill , Sebastián Lorenzo y muchos más que pasaron en las tres jornadas por el Centro Cultural Universitario, se me ocurrió agregar ahora mi conclusión, que sin dudas tendrá un poco de cada uno de los que fuimos participando allí.

Venimos escuchando de manera repetida que “hay que profundizar el modelo”. Algo a lo que ningún adepto al proyecto político del Gobierno Nacional pareciera oponerse. A priori, significa que si estamos de acuerdo con un modelo y es exitoso, profundizarlo es, como mínimo, lo primero que hay que hacer, ante la posibilidad de continuar en el poder. Pero no hay demasiado debate sobre lo que significa en términos mucho más específicos la implementación de más medidas que logren el cometido tan declamado, al menos en la superficialidad de la militancia.

La participación de muchos fervientes admiradores del modelo pareciera limitarse a emocionarse, cantar la marcha, el Nunca Menos, luego gritar que Néstor Vive, que Fuerza Cristina y sentarse a esperar que la Presidenta piense como, cuando, y por donde se va a encarar esa profundización.

¿Está mal cantar la marcha o el Nunca Menos? ¿Está mal pintar con un aerosol en la pared que Néstor Vive? ¿Está mal emocionarse cuando habla Cristina? Claro que no. No sólo no está mal, sino que demuestra la pasión necesaria que nutre a un proyecto político para que pueda ser apropiado por el pueblo. Ahora, si luego de esa parte tan primate como fundamental, no se accionan los resortes de participación popular genuina, si no se ponen los temas pendientes sobre la mesa, si no se proponen nuevas ideas y no se interpelan las que están funcionando mal, estamos en problemas. Aún cuando en octubre de este año el Kirchnerismo salga victorioso en la urnas. O mejor dicho, peor aún.

Los riesgos del no debate.
¿Que expresa Cristina Fernandez cuando emocionada dice que “sola no puede”? ¿Quiere que corramos a tirarle piedras a la redacción de Clarín? ¿Quiere que aplaudamos más fuerte a Orlando Barone cuando expone en 678? No. Claro que no.

Hasta el intento de implementación de la Resolución 125 que terminó enfrentando a las patronales sojeras con el Gobierno, el proyecto político venía viento en popa con los avances, aún cuando en las profundidades de las corporaciones se viera con mucha desconfianza a ese Pingüino atrevido que iba por cambios reales. Esa coyuntura de conflicto con los patrones agrarios desnudó una realidad muy dura: Más del 70% del pueblo creía que las visibles mejoras obtenidas hasta el momento eran producto de la casualidad y que cualquiera que gobernara hubiese logrado lo mismo. Desde allí en adelante, casi con el mismo porcentaje de masa crítica que al asumir, los Kirchner tuvieron que dar una pelea muy pesada para recuperar el apoyo que permitiera profundizar. Es como si le hubieran advertido al pueblo que ellos habían llegado hasta allí con la transformación y que a partir de ese momento, cada argentino que quisiera avanzar en ese mismo rumbo debía ponerse al hombro el proyecto como ellos. Tan dura fue esa pelea que hasta la vida de Néstor costó. Al final, esa inflexión de conflicto con la patronal agraria desnudó las intenciones de un neoliberalismo presente como nunca y obligó a que los que operaban desde las sombras salgan a dar la cara.

Hoy Cristina al decir “sola no puedo” vuelve a plantear algo parecido, parada sobre un escenario distinto al del 2008 y 2009. La batalla cultural que se da en varios ámbitos de la militancia, la falta de credibilidad de los monopolios de la información y una visible mejora de ingresos en los sectores bajos y medios de la sociedad sostienen un impulso que da lugar a más cambios en la dirección que se trae. Pero la foto de la actualidad no refleja lo complejo que puede resultar el futuro si no se atienden ciertas cuestiones. Más allá del apoyo en las urnas, fundamental para el avance hacia una nueva etapa del proyecto político que lidera, la Presidenta, está pidiendo a quienes declaman profundizar el rumbo, que abracen la causa y la hagan propia.

La jauría militante entusiasmada será mucho más útil al proyecto político si se forma, si estudia, si debate, si propone, si piensa y si cuestiona. El riesgo de lo que viene es montar un proyecto nacional sobre bases de militantes que todo lo esperan de los líderes, aún cuando hoy esos líderes están comprometidos con un pensamiento nacional, pero quizá en algunos años, camuflados de pueblo, los líderes nos vuelvan a entregar en nombre de los símbolos más sagrados. Ejemplos sobran. Por eso, cuando muchos dirigentes hacen fila para tomar la garrocha y saltar para el Kirchnerismo, es bueno, sano y necesario analizar caso por caso una limpieza en los movimientos populares, para evitar que esos, sean nada más que una maquina de ganar elecciones e instalar definitivamente la idea de que al poder se accede para generar cambios positivos en el pueblo y no por el poder mismo. Si no propiciamos este escenario, en algunos años, tendremos comitivas de burócratas ricos entregando netbook, sin saber a quién, dónde y para qué.

La burocracia no es una mala palabra, pensaba y decía a la vez Musgrave en Tandil. Es verdad. Quienes deben gestionar la implementación de programas del estado son burócratas. El problema es con que nivel de compromiso se realizan las gestiones. Para eso hay que preparar cuadros que ocupen lugares de responsabilidad y actúen de acuerdo a una formación ideológica, por encima de los manuales y atentos al espíritu mismo con el que se piensan medidas de ampliación de ciudadanía. La Asignación Universal por Hijo es un boomerang que nos golpea con dureza cuando vemos que los sectores vulnerables a los que va dirigida la medida, hacen cola al rayo del sol, porque a algún funcionario del Anses le molestan los “morochos” arremolinados en medio de la oficina.

La juventud es el modelo
El Kirchnerismo, no como fenómeno superador, pero si resignificador del Peronismo, desde los distintos actores políticos y sociales que lo componen, es la fuerza política del país que más asegurado tiene el recambio de capas geológicas y la formación de nuevos cuadros, ya que es el movimiento que cuenta con más jóvenes. Fue el propio Kirchner quien depositó la confianza en la juventud y es la mismísima Presidenta quien se encarga de acentuar esta sana obsesión.

Por naturaleza serán los jóvenes que hoy se abrazan a una bandera de Néstor los que conducirán los destinos de la patria en algunos años. No sólo en términos de poder político. Sino en la docencia, en las corporaciones de la industria nacional, en los medios de comunicación y en las organizaciones de trabajadores. Vale decir que los jóvenes son el modelo. Formarlos políticamente, capacitarlos técnicamente y dotarlos de herramientas e ideología, es garantía de consolidación de un proyecto político Nacional y Popular, y por lo tanto es urgente.

A partir del 11 de diciembre de 2011 ya no bastará con debatir en la despensa del barrio o en la cola del banco. No será suficiente con blogs o redes sociales. Las corporaciones que históricamente han sido enemigas del pueblo van a intentar lesionar más que nunca a los movimientos populares, desde afuera con los históricos enemigos del pueblo y desde adentro, con los, también, históricos gerentes de esos poderes, esos que hoy se pelean por la garrocha. Allí es donde va a cobrar mayor importancia el “sola no puedo” de la Presidenta y seremos testigos de quienes están a la altura de las circunstancias históricas y quiénes no.

Combatiendo al capital y a la tilinguería
Los años noventa fueron un orgasmo para el capitalismo salvaje en nuestro país. No sólo desde la perspectiva económica. También desde lo cultural, o por sobre todo. A los siete años de dictadura cívico militar con su desmovilización a fuerza de tortura y muerte, hay que agregarle los diez años de tilinguería política y desmovilización intelectual. Toda una generación se empezó a burlar de las “cursilerías” de sus propios padres, renegando de la clase social que salieron, desconociendo que el título profesional obtenido había sido fruto del trabajo de obrero durante años en alguna fábrica cerrada por el neoliberalismo. O que el ascenso económico era producto del trabajo de ferroviario de algún familiar que se hizo de a poco la casa y más tarde salió de garante para sus hijos. Nadie pensó en eso durante la primavera de viajecitos al Caribe.

Hoy, parados económicamente en una vereda muy distinta a la que obligaron sistemáticamente a los gobiernos durante más de treinta años, debemos fortalecer la industria Argentina y apuntalar la economía con los países limítrofes y el mercado interno, asegurando el acceso a la alimentación a todos. Pero mientras se trabaja en esa ardua tarea, hay una más difícil que debemos encarar con muchas ganas: Combatir esa tilinguería ideológica. Dar la pelea en reuniones sociales, cooperadoras, clubes, colegios de profesionales, y cualquier ámbito donde se hable sin contenido y sólo repitiendo como loros el discurso de los medios de comunicación hegemónicos. Poner un freno a la ignorancia, desde la humildad y la invitación al debate. Pero ponerlo. Volver a las conversaciones prolongadas, al desarrollo de ideas, a la tertulia de amigos discutiendo y planteando más y más cosas. Naturalizar la discusión política. Pero hoy. Ya. Mientras seguimos pensando más y nuevas herramientas para no desaprovechar un momento histórico para quienes nos consideramos hombres y mujeres de un proyecto político Nacional y Popular que nos contemple a todos.

Será mucho pedir quizá. O por ahí, interpretando nuestra propia historia, será lo mínimo que debemos hacer para honrar la memoria de San Martín, Castelli, Moreno, Belgrano, Eva, Walsh y el propio Néstor entre tantos miles que entregaron su vida por el pueblo. De lo contrario seguiremos declamando sus nombres vacios de acción. Algo así como una puñalada al corazón revolucionario de cada uno de ellos. 

9 comentarios:

MARIO ANGEL ALONSO dijo...

¡Muy bueno Gustavo!
El mejor apoyo que puede recibir el gobierno es el respaldo de una militancia llena de debate de ideas, de proyectos que marquen hacia donde hay que profundizar el modelo.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

simplemente impecable flaco!!!. ahora hay que ponerlo en practica no?

PoL dijo...

Un ejemplo ilustrativo del inefable Gral. Perón: el Mariscal de Sajonia decía que tenia una mula que lo había acompañado en mas de 10 campañas, pero decía también que la pobre mula todavía no sabía nada de estrategias..

Anónimo dijo...

Perfecto, lo unico que tienen en claro es que hay que profundizar el modelo, pero como van a hacerlo? No es igual que cuando se mofaban de .......tengo un plan?

FACU dijo...

LARGA NOTA AL PEDO

Anónimo dijo...

Buen análisis. Me parece que es realmente "urgente" la formación de cuadros que puedan gestionar. Es bueno que se debatan estas cosas.
Fransisco

Anónimo dijo...

roman vos no entendes nada de peronismo sos sosialista y te hases peronista para cobrar

Anónimo dijo...

Yo trabajo en el Anses de Junín y el ejemplo es muy bueno. La mayoría de los chetyitos que trabajan detrás de un escritorio son unos piojos resicitados y tratan mal a la gente.
Muy bien Gustavo, Compañero. Es bueno poner los temas sobre la mesa.
VV

otro Juan dijo...

Eltema es para dividirlo en varias partes e ir razonandolo, primero creo ue el debate se debe dar, porque todo modelo necesita hoy ser mejor que el ayer, pues porque lo que hasta hoy sirvió mañana hay que actualizarlo, pero siempre con la mirada a la justicia Social, ya que esta nos da todo (educación, economía, trabajo, seguridad, salud, etc.).
Segundo hay que entregarse plenamente en el debate junto a la juventud, para armonizar entre la fuerza y la experiencia.
Tercero: nada nos asegura que todos los militantes van a ser como deseamos que sean, pero si nos asegura que una cantidad importante de la juventud tenga una formación ideologica de acuerdo a lo que requieren los nuevos tiempos.
Cuarto: No nos podemos olvidar que Carlos Menem y Patricia Bullrich y tantos otros más, formaban parte de la "Tendencia" (JP.) años 70, solo ellos sabrán que les paso, pero hay una gran mayoría, que siempre respeto aquellos principios, (como Nestor cuando dijo "YO NO VOY A DEJAR MIS PRINCIPIOS EN LA PUERTA DE LA CASA ROSADA"), pero sí, sabemos muchos que durante años, no teníamos lugar para discutir o llevar a cabo estos.
Quinto: El peronismo es un movimiento, del cual no se puede apartar, sino dejaría de serlo, lo que debemos lograr es que no sea tan pendular, porque así lo requieren sus motivos fundacionales, lo que pasa es que es muy atractivo para lograr propósitos personales, de allí que siempre aparecen pujas internas, ue no esta mal, lo que si esta mal es que sean con propósitos desmedidos. (sino preguntemosnos porque las rencillas entre la juventud o porque hay tanto apuro y tanta cantidad de candidatos a nivel local) eso es falta clara de formación ideológica, porue lo que debe ganar es el proyecto, modelo o como se lo quiera llamar.
Saludos