15/12/09

SENSACIONES Y “RIKOPELOS”

El sábado pasado estuve en la presentación de trabajos del predio de los ex ferrocarriles en Junín, allí donde el Inaes está haciendo un trabajo de puesta en valor del lugar para en el futuro alojar cooperativas o pymes. Esa es la parte formal, política, que genera adeptos o detractores.
Lo que voy a tratar de contarles es lo sensorial. Lo que me pasó el sábado, en términos de emoción y no de razón.
Lo más significativo fue escuchar a Pedro Rodriguez, el presidente de la Cooperativa de Ferroviarios, esa cooperativa que es la piedra molesta en el zapato lujoso del neoliberalismo. Esa cooperativa que demuestra tantas cosas y simboliza lo que sociólogos, psicólogos, politólogos, y analistas de distintas capas del ambiente intelectual no podrían explicar nunca.
Pedro solo dijo Gracias. El resto, todo el discurso, la emoción, la satisfacción, la lucha, la resistencia, el aguante de años de malaria y de una mirada burlona y de lástima de una sociedad desmovilizada, lo expresaron sus ojos humedecidos. Cuando miró hacia sus compañeros de la cooperativa, cuando miró para el lado donde estaban los jubilados ferroviarios, cuando miró a las mujeres de una de las nuevas cooperativas. Las manos callosas de los compañeros de Pedro aplaudieron y los ojos estaban igual de humedecidos. No había mucho más que comunicar por parte de Pedro. Está todo dicho entre esos hombres que en la mala, hacían una colecta para comprar la garrafa a algún compañero, o llenaban la olla con lo que tenían a mano. Cuando iban a los talleres a hacer nada porque no había trabajo. Pero iban, porque el olor, el paisaje de los trenes, la rutina de los ver los tornos, y el camino largo hasta la salamandra con mate caliente esperando era necesaria como la respiración. Iban, porque inconscientemente necesitaban registrar cada uno de los detalles de la devastación a la que se sometía al patrimonio de los trabajadores. Registrar para agarrar fuerza, para contarlo una vez que a la clase media se le acabaran los viajes al caribe. Esos hombres, ese puñado de laburantes sin rumbo son los que cambiaron las cosas. Son los que se hicieron su presente, su dignidad, su lucha, su historia y su destino. Y siempre es así. Ilustres desconocidos con las manos arrugadas y gastadas por el trabajo. Trabajadores, si, esos que tantos dicen representarlos. Esos se representaron solos. Y vaya si lo hicieron bien!!!
Después un guía. Un muchacho joven, de las nuevas cooperativas. Digo un guía, porque organizaba a un grupo de visitantes y encabezaba la caminata por el predio explicando lo que “los compañeros y yo” hemos hecho. Desmalezar, desratizar, pintar, reparar paredes, conectar cables y hacer veredas. Cambiar chapas, enderezar otras y volver a pintar. Nada más ni nada menos que eso. Lo hizo muy bien, el trabajo en si mismo y su tarea de guía. Lo hizo bien porque se apropió de eso. Lo explicaba convencido porque lo había comprado. No tenía un cassete.
Deseo creer que pueda ser posible este proyecto que parece estar gestándose. Porque yo me acuerdo de ese otro Junín de las bicicletas que salían a las dos de la tarde hacia las calles de la ciudad de a miles. Donde ver a alguien de mameluco y botines en lo Bazzani comprando zapatillas nuevas para los hijos cada aguinaldo era normal. Donde la Galería Boo, la Casa Artetta, la Blanco y Negro, la Galli y tantas otras, estaban llenas de ferroviarios siempre. Donde Maulinni no tenía la culpa, sólo, de que hubiera tantas bicicletas. Los ferroviarios eran los responsables directos. Y los de Argenlac y los de la Lestar.

Esa memoria emotiva es lo que se activó el sábado. Lejos de la tecno - modernidad del “grupo pejerrey” (para sushi no les dá) que gobierna la ciudad. Lejos de una sociedad llena de abogados y contadores (hijos desmemoriados de esos ferroviarios expulsados a remises y kioscos), que pisoteando el amor de los padres por uno de los talleres emblemáticos de Latinoamérica, hoy se hacen los yuppies y sólo piensan en hacer dinero. Sin ideologías, despolitizados, desmovilizados, irrespetuosos y patoteros se llevan puesto “a esos viejos de mierda que siguen hinchando las pelotas con el ferrocarril”. Estos pibes “rikopelos”, devenidos en dirigentes políticos, que traicionan cada minuto la memoria de sus abuelos y exhiben sin pudor su pelaje gorila y antipopular negando si es necesario su pasado.
Por suerte ese sábado había mucha gente. Clase media, comerciantes, empresarios, trabajadores, desocupados, políticos, sindicalistas, periodistas, organizaciones sociales, espacios de participación, y organismos cooperativos.
Había muchos, pero muchos de verdad. Porque si un puñado de valientes ferroviarios pudieron solos una vez, quien dice que ahora no se pueda mucho más.

Y los “rikopelos”? No, a ellos no hay que contarlos. Están para hacer guita rápida y para contestar alguna notita escandalosa que se le ocurra publicar al diario de los curas.
Gustavo Romans

A CONTINUACION, ALGUNAS FOTOS DE LA JORNADA DE PUERTAS ABIERTAS.-
ENTRADA AL PREDIO POR RIVADAVIA

UN COOPERATIVISTA COMO GUIA DE LA MUESTRA

OTRO CONTINGENTE DE VISITA

PARTE DE LA GENTE QUE SE ACERCO AL ACTO CENTRAL


PEDRO RODRIGUEZ PRESIDENTE DE LA COOTAJPARTE DE LA COOP DE MUJERES JUANA AZURDUY

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido Loco:
Sabés de qué lado estoy. Pero a tu emotiva nota le falta un llamado a la reflexión. Yo no conocí esa Saenz Peña con overoles, pero sí conocí a jubilados ferroviarios que se ufanaban de los cerificados truchos que se pasaban para ir a pescar. De distintas cosas hechas en el ferrocarril que estaban en casa de particulares. Cierta vez, un compañero veía rajarse de nuestro laburo a otro y comentó, amargamente, (ya había pasado la Rata y su "ramal que para, ramal que cierra"): cuando nos pase lo de los ferrocarriles, se van a quejar, y... va a ser tarde...Hoy, sin ir más lejos, tengo compañeros que abusan de una manera similar de la laxitud en algunos sectores de trabajo... O sea: QUE SIRVA PARA REFLEXIONAR Y CUIDAR NUESTROS LABUROS, LO QUE TANTO NOS CUESTA RECUPERAR Y SOSTENER ANTE TANTO FILOSOFO DEL ESTABLISHMENT. Sin esa reflexión y nueva actitud, toda esa emoción no tiene destino.

ANALIA dijo...

OTRA VEZ MÁS LOCO: IMPECABLE TU NOTA!
LOS RIKOPELOS ESTÁN PARA CNTESTAR NOTITAS REFERIDAS A LA INSEGURIDAD, ESA Q ELLOS MISMOS CREARON CON SU INDIVIDUALISMO, LOS MUY SOCARRONES.....
Y SI PODÉS Y LAS VEZ MI SALUDO A LAS JUANAS AZURDUY!!!!
ANALIA

Claudia congreso dijo...

Hola Gustavo, te sigo desde la Caba. Pinta tu aldea y pintarás al mundo (o algo así). Te imaginás la cantidad de "rikopelos" hay por acá? Muy buena la nota. Me acuerdo lo que sufrí en aquellos años 90´ y como era remar contracorriente igual que ahora. Es que no vamos a aprender nunca? Solo nos preocupa lo particular sin importar lo del común?Muy movilizante tu reflexión. Salu2. Aguante las Azurduys!

Anónimo dijo...

Querido Gustavo, el sábado no pude estar presente en el acto que organizó el INAES, solamente recorrí uno metros escuchando al quía que contaba que había en cada uno de los galpones en donde no queda nada.
Mi abuelo era maquinista, yo no lo conocí, pero, antes más que ahora, me topo con gente que si lo conoció y más que hablar de mi abuelo, tema con el que empiezan, me cuentan la gloria que implicaba ser ferroviario.
Mi abuelo era maquinista en una época donde el ferrocarril lo manejaban los ingleses y tenía mucha puntualidad como si la puntualidad fuera una virtud en si misma. Luego vino la nacionalización, lógica y esperada, irreversible, e igualmente ser ferroviario era un orgullo, como decís, miles de bicicletas entaban y salían del lugar de trabajo.
Despues vino Yamalqueparayamalquecierra, que convenciendo a los que se convencieron, y fueron muchos (ganó 3 elecciones), dijo que los ferroviarios eran ladrones, que lo que faltaba de los talleres se lo llevaban los obreros, que no se podía subsidiar el ferrocarril como transporte público, etc., etc. y lo cerró con el voto popular y la venia de los sindicalistas ferroviarios que defendían a capa y sus afiliados.
Se comenzaron a subsidiar los transportes de carga privados, ya sea ferroviarios y lo que es peor para la tasa nacional de muertos en las rutas argentinas, se subsidiaron los camiones, situación que se reafirma absolutamente con este gobierno.
Por lo que contás, lo sucedido el sábado próximo pasado el el predio del ferrocarril fué espectacular y me alegra.
Me da mucha pena ver el cadaver que veo cada vez que paso por Rivadavia y cruzo las vías pero más pena me da saber que no se quiere resucitar un muerto tan querido.
Marcos