26/4/12

QUÉ LA PASA A LA DERECHA ESPAÑOLA?

Por Luis Gramuglia

La patética derecha que gobierna España se lanzó atropelladamente a cuestionar la soberana decisión de la Argentina de expropiar acciones de la empresa privada Repsol.
Y no sólo eso: amenazó con represalias, convocó a la solidaridad de la Unión Europea y, a través, de medios de prensa insultó y agravió a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y, por lo tanto, al conjunto de la sociedad argentina con insolentes descalificaciones.

Por cierto, esa virulenta reacción de Rajoy y su pandilla tuvo repercusión aquí en los medios hegemónicos y los periodistas "independientes" que se hicieron eco de la histeria española poniéndose claramente a favor de los intereses de la Corona y de Repsol.

Y en este marco, se produjo la reaparición del canalla de Alberto Fernández, ex jefe de gabinete de este gobierno quien, asumiéndose como un analista "independiente" salió a cuestionar lo que había resuelto la presidenta en cuanto programa que el Grupo Clarín tiene en TN.
Luego se supo que este miserable cobraba para hacer lobby a favor de Repsol, ligazón que trató de negar hasta que la evidencia lo obligó a cerrar la boca.

Fue interesante que comenzara su itinerario mediático en el programa del cómplice de la dictadura, Joaquín Morales Solá quien, en un momento de la amena charla con aquel indeseable, sugirió que, en realidad, no se trataba de una expropiación sino de una confiscación, criterio que Fernández apoyó.

Veamos lo que significa una confiscación según el diccionario de la lengua castellana: Requisamiento o apropiación que el Estado hace de los bienes privados en determinadas circunstancias.
Y respecto de la expropiación dice: Apropiación de una cosa que pertenece a otra persona por motivos de utilidad pública y a cambio generalmente de una indemnización.

Está suficientemente claro que el gobierno argentino ha propuesto este último mecanismo que figura en la Constitución Nacional e incluso, en el Tratado bilateral que tenemos suscripto con España.
En consecuencia, tratar de buscar el pelo a la leche es un intento de menoscabar un paso esencial en la búsqueda de la soberanía energética.

Rajoy y sus secuaces podrán seguir levantando el dedo admonitorio como si estuvieran tratando con una colonia que ya no lo es.
Esa derecha patibularia, con un inocultable tufillo a franquismo, debería estar más preocupada por resolver el drama que vive España con más de 5 millones de personas sin trabajo y con una crisis económica que la sumió en la recesión.

En cambio, Rajoy ha propuesto un ajuste salvaje que ahondará esa crisis. Quizás, como durante el primer gobierno del general Perón cuando Evita fue a socorrer al pueblo español asolado por el hambre, la Argentina peronista deba volver a auxiliar a ese pueblo con el que nos unen lazos de amistad indestructibles.