11/1/10

El patio trasero

Por Marcos Jaureguizar




Dijo el Sr. Etienne Lavigne, director del Paris Dakar, en París y a propósito de la edición 2010 en Argentina y Chile, que es probable que en el 2011 se vuelva a correr en África ya que la presión de los ambientalistas, sobre todo chilenos, es muy importante y que “los estados africanos no tienen aún estructuras suficientes para imponer tales exigencias”
Dijo además que Argentina y Chile colaboraron con 24 millones de euros.
Nuestro ministro de economía Amado Boudou destacó las ventajas económicas de dicho rally y los ingresos provenientes del turismo.

Desde hace años el rally no se larga desde Europa por los serios daños ecológicos y estructurales que provoca.
Se largaba desde Paris, luego pasó a España, a Portugal y se cayó de Europa para pasar al patio trasero, África.

En 2008 ocurrió un atentado en Mauritania, África, donde mueren 4 franceses y se suspende el Rally de ese año.

En 2009 la edición se realizó en Argentina-Chile, por el sur, pasando por lugares arqueológicos que quedaron dañados o destruidos.
Estados Unidos rechazó la propuesta de hacerlo en El Gran Cañón del Colorado.

El Rally en toda sus ediciones a matado directa o indirectamente a cientos de personas, un gran porcentaje niños, ya por efectos directos o por sus consecuencias en el
medio ambiente.

El rally se corre en un gran porcentaje por lugares no habilitados como caminos, aniquilando miles de ejemplares de especies animales y vegetales, contaminando suelos y napas con combustibles, aceites y demás desechos que quedan en el recorrido.
Contribuye a aumentar la emisión de CO2 lo cual colabora ampliamente en la acumulación de dicho gas y el efecto invernadero o de calentamiento.

El rally llamado París Dakar es la versión moderna y más devastadora del antiguo circo romano donde los emperadores y parte del pueblo se divertían viendo como los leones aniquilaban esclavos o como los esclavos se mataban entre ellos.
Hoy los emperadores son los grupos económicos que patrocinan esta carrera, el pueblo y los esclavos son los mismos de siempre.
La otra diferencia es que las consecuencias de este circo actual las sufrimos todos, de una u otra manera nos afecta y el no verlo no disminuye el daño.

A pocos días del fracaso de la cumbre mundial sobre el calentamiento global, en Copenhague, el rally parece una irónica respuesta a los que reclamamos cuidar nuestro medio ambiente, nuestras vidas y las del resto de las especies.

3 comentarios:

OSVALDO CARRANZA dijo...

SR. MARCOS: ESTOY DE ACUERDO CON TODO LO QUE USTED MENCIONA EN SU ARTICULO. LO UNICO QUE NO ME CONSTA ES EL PAGO DE 24 MILLONES DE EUROS QUE EL GOBIERNO ARGENTINO Y EL GOBIERNO CHILENO HABRIAN PAGADO POR LA EDICION DE LA CARRERA EN AMBOS PAISES. TENGO ENTENDIDO QUE POR EL CONTRARIO, EL MOVIMIENTO TURISTICO, LOGISTICO Y DEMAS PROPORCIONABAN GANANCIAS A LOS DOS PAISES, CON LOS DAÑOS IRREPARABLES QUE USTED SEÑALA. EL AGREGADO DE LOS 24 MILLONES DE EUROS ES CASI ANECDOTICO. LOS DAÑOS AMBIENTALES NO SE PUEDEN MEDIR EN MILLONES.

esteban dijo...

Todo acto humano contamina, sin embargo El Dakar tiene mas efectos positivos que criticables; muchas de las aseveraciones aquí expuestas son exageradas o faltas a la verdad, puedo ver a diario como nuestros gobiernos son incapaces de actuar contra el deterioro al medioambiente y la salud en pequeños actos cotidianos, que son permanentes en el tiempo, un auto del Dakar contamina con menos emisiones que un auto que tenga mas de seis años circulando y que puede pasar los controles de revisión técnica, o que un autobus del "transantiago", tanto nuevo como enchulado, esos vehículos no califican en las exigentes normas europeas, por lo tanto seamos mas críticos con nuestra realidad diaria que con un evento de este nivel.

Sergio Federico dijo...

Coincido totalmente con Esteban, me parece una verdadera exageración atribuirle al rally un efecto tan devastador. Si vamos a hilar tan fino no deberíamos ni apretar el botón del baño (contamina el río), ni usar computadoras (emiten rayos), ni papel (cortamos árboles), ni comer carne (pobres vaquitas, tan buenas que son...)